Monday, May 16, 2016
Analista: Pescadores de Chile no acceden al mar
El director del Seminario La Época, Javier Larraín, afirmó ayer que crece en Chile el apoyo a la demanda marítima de Bolivia porque el mar está privatizado por ocho familias, que, además, contaminan las playas.
“Hay una simpatía desde la afectación en el sentido de que el mar ha sido totalmente privatizado, ha sido loteado virtualmente, de aquí acá esta tal empresa, de aquí acá pesca tal otra, y eso afecta a los propios chilenos”, indicó Larraín.
Como efecto de ello, los pescadores artesanales tienen que respetar los cupos y espacios de las empresas, que incluso han contaminado las aguas.
De hecho, desde hace más de dos semanas pescadores artesanales y la población de Chiloé protestan en contra de las autoridades chilenas, por la creciente actividad industrial pesquera que los afecta.
Como una de sus medidas, los pescadores artesanales de Valparaíso, Chile, levantaron el viernes en la Caleta de Portales varias banderas bolivianas como forma de protesta.
Frente la movilización, dijo Larraín, las autoridades chilenas intentaron desviar la atención indicando que Bolivia nos quiere declarar la guerra para recuperar el mar “y te encuentras a un pescador diciendo: ‘mira a otro con ese discurso, porque yo soy pescador chileno y tampoco tengo ingreso al mar’”.
Los pobladores dicen “me mandan a decir a mí que como pescador que tengo acceso al mar, que no lo tengo que no lo hay, lo tienen ocho ricachones de este país’ y así empieza a comprenderse. Yo creo que a partir de ese tipo de cosas, la necesidad de Bolivia de salir al mar y la simpatía de Bolivia”, señaló el analista nacido en Chile.
René Martínez asume la Dirección de Defensa del Silala
El presidente Evo Morales juramentó hoy al exasambleísta René Martínez en el cargo de Secretario General de la Dirección de Defensa del manantial Silala y los recursos estratégicos en la frontera con Chile.
Morales, en el acto que se desarrolló en Palacio de Gobierno, pidió a la nueva autoridad formar un equipo de profesionales conocedores del tema, pero sobre todo que tengan mucho compromiso con el pueblo boliviano.
El jefe de Estado, que anunció el 23 de marzo la defensa del Silala, dijo que es hora de sentar soberanía sobre los recursos hídricos, así como se lo hizo con los recursos hidrocarburíferos.
"Después de tantos años quiero decir que llegó la hora de sentar soberanía sobre los recursos naturales, primero recuperamos los recursos hidrocarburíferos, metálicos no metálicos, ahora viene sentar soberanía sobre los recursos hídricos, es nuestra obligación porque es de los bolivianos", indicó.
Manifestó que cuando no existen avances en el proceso de diálogo es obligación del Estado acudir o apelar a tribunales internacionales, por lo que el Gobierno decidió crear la Secretaría General de la Dirección Estratégica de Defensa del Silala y los recursos hídricos en frontera con Chile.
El Presidente señaló que la "poca" experiencia que el país adquirió con el litigio marítimo planteado ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya servirá de base para impulsar el actual proceso en la recuperación de las aguas del Silala y otros recursos hídricos.
Por su parte, Martínez dijo que asume el desafío con mucho compromiso y lealtad.
"Esta es una coyuntura especial que nos permite reconocer que a partir de la apertura del proceso de cambio una huella marcada por la gestión de Gobierno ha estado establecida en la recuperación de los recursos naturales", mencionó.
Indicó que esa tarea es acompaña por el sentimiento colectivo del pueblo boliviano.
Chilenos también se llevan el agua del manantial de Sacaya
Más de 150 litros por segundo de agua del manantial Sacaya de la población Playa Verde, que está cerca de la frontera, también son usufructuados por Chile a través de un canal artificial.
Así lo denunció el alcalde del municipio de Tahua, Jhonny Mamani, quien solicitó a los asambleístas realizar la inspección ocular al lugar e informar a la Cancillería boliviana.
“Son bofedales que no han aparecido ayer, siempre han estado ahí, pero lamentablemente se va Chile al igual que el caso del (agua del) Silala”, afirmó.
De acuerdo con el informe que proporcionaron bolivianos que trabajan en el país vecinos, el recurso hídrico se prevé vender a una empresa privada cuya razón social es Codelco.
El uso que daría la empresa Codelco sería exclusivamente para el rubro de minería que tienen en el norte de Chile. Por ello, según el burgomaestre, se informó a la Asamblea Legislativa Departamental de Potosí y al propio gobernador para que se “tomen cartas en el asunto, además se haga una inspección”.
“No es uno solo, son cuatro los bofedales que tenemos”, afirmó Mamani. Y denunció que ni siquiera el recurso hídrico beneficia a los pobladores de esa región por falta de políticas de anteriores gobiernos.
Para el alcalde es necesario que el Gobierno boliviano efectúe la cuantificación de los bofedales en la región del sudoeste potosino.
El alcalde de Tahua estuvo en Potosí exclusivamente para hacer conocer esta denuncia al gobernador y a los asambleístas departamentales.
Finalmente, afirmó que es necesario sentar precedente para evitar que el uso de los recursos sean usufructuados.
La inspección
El alcalde de Tahua, Jhonny Mamani, dijo que el 23 y 24 de mayo, una comitiva de autoridades departamentales y nacionales efectuará la inspección en la comunidad de Playa Verde para cerciorarse de esta denuncia que se interpuso para que se tomen cartas en el asunto.
La inspección que se realizará también fue ratificada por el gobernador Juan Carlos Cejas, quien liderará la comitiva junto algunos funcionarios nacionales.
Así lo denunció el alcalde del municipio de Tahua, Jhonny Mamani, quien solicitó a los asambleístas realizar la inspección ocular al lugar e informar a la Cancillería boliviana.
“Son bofedales que no han aparecido ayer, siempre han estado ahí, pero lamentablemente se va Chile al igual que el caso del (agua del) Silala”, afirmó.
De acuerdo con el informe que proporcionaron bolivianos que trabajan en el país vecinos, el recurso hídrico se prevé vender a una empresa privada cuya razón social es Codelco.
El uso que daría la empresa Codelco sería exclusivamente para el rubro de minería que tienen en el norte de Chile. Por ello, según el burgomaestre, se informó a la Asamblea Legislativa Departamental de Potosí y al propio gobernador para que se “tomen cartas en el asunto, además se haga una inspección”.
“No es uno solo, son cuatro los bofedales que tenemos”, afirmó Mamani. Y denunció que ni siquiera el recurso hídrico beneficia a los pobladores de esa región por falta de políticas de anteriores gobiernos.
Para el alcalde es necesario que el Gobierno boliviano efectúe la cuantificación de los bofedales en la región del sudoeste potosino.
El alcalde de Tahua estuvo en Potosí exclusivamente para hacer conocer esta denuncia al gobernador y a los asambleístas departamentales.
Finalmente, afirmó que es necesario sentar precedente para evitar que el uso de los recursos sean usufructuados.
La inspección
El alcalde de Tahua, Jhonny Mamani, dijo que el 23 y 24 de mayo, una comitiva de autoridades departamentales y nacionales efectuará la inspección en la comunidad de Playa Verde para cerciorarse de esta denuncia que se interpuso para que se tomen cartas en el asunto.
La inspección que se realizará también fue ratificada por el gobernador Juan Carlos Cejas, quien liderará la comitiva junto algunos funcionarios nacionales.
Con pozos y tuberías, empresas chilenas secaron laguna boliviana
Una comisión de patrullaje del Ejército boliviano realizó en las últimas semanas un recorrido cerca de la frontera con Chile y descubrió la excavación de pozos a 80 metros de la frontera y tubos que cruzaban la línea fronteriza que se dirigían a una procesadora chilena de azufre, instalada a 800 metros del límite, informó a EL DIARIO el ministro de Defensa, Reymi Ferreira.
Se trata de la extracción de aguas subterráneas pertenecientes a Bolivia, hecho que recién fue descubierto por las Fuerzas Armadas y se presume que, como este, existen otros puntos en la frontera donde también se extrajo o se extrae aún este recurso hídrico.
El titular de Defensa mostró a EL DIARIO imágenes de la inspección que realizaron efectivos del Ejército, en las que, efectivamente, se ven grandes tubos que están ya en desuso y abandonados. También se ven trabajos de perforación para obtener del subsuelo aguas subterráneas.
“Aquí está la cañería ¿la ve? Ya no está en uso y aquí están los pozos y esta es la planta que está a 800 metros (de la frontera) en Chile, que procesaba azufre”, explicó Ferreira, mientras mostraba a este medio las imágenes que son parte de un “Informe Confidencial”, resultado de la inspección del Ejército boliviano.
Asimismo, la autoridad reveló imágenes de contenedores de agua y las “mangueras” por donde se transportaba el agua a territorio chileno hasta la planta de azufre. “Los pozos están ahí todavía”, sostuvo.
“Si bien la patrulla ha encontrado que no está ya en uso –no está en uso porque antes allí había una laguna y ya no hay– en la zona de Anapa del Sapa”, afirmó la autoridad y subrayó que la intervención humana e ilegal afectó el medioambiente de la región. “Esa zona, que antes contaba con importante reservas de agua, ya no las tiene y está ahí como muestra de la acción irregular”.
UBICACIÓN
El trabajo de perforación de pozos para extraer aguas subterráneas está entre los hitos 53, 54 y 55, informó Ferreira y reiteró que estos trabajos fueron realizados a 80 metros de la línea fronteriza; pasando la misma, a una distancia de 800 metros, se halla la planta minera.
“Esto es lo que una patrulla de reconocimiento encontró”, afirmó el Ministro de Defensa y a continuación dio lectura a parte del informe, que corrobora el hecho: “Existencia de varios pozos de almacenamiento de agua construidas dentro del territorio boliviano que llevan agua hacia el sector de Chile, los mismos que causan efectos negativos sobre cosecha y lagos existentes en la región, provocando la actual escasez”.
Ese es el principal motivo por el cual “esta región, perteneciente al departamento de Oruro, se encuentra seca”. (Aparentemente, en alusión también a la desaparición del lago Poopó).
MÁS PRUEBAS
En ese marco, Ferreira comparte la presunción del vicecanciller Juan Carlos Alurralde, quien en anterior oportunidad afirmó que es muy probable que en varios puntos de la frontera con Chile existan trabajos de perforación de pozos para extraer aguas del subsuelo.
Es por eso que el Ministerio de Defensa, la Cancillería y el Ejército, a través del Instituto Geográfico Militar (IGM), realizarán más inspecciones en otras zonas de la región fronteriza para constatar con pruebas e imágenes si existen esas intervenciones del vecino país. “Es muy probable que exista trabajos similares”, afirmó.
Los resultados de esta inspección serán parte de las pruebas que presentará Bolivia en la demanda internacional que prepara por el uso ilegal de las aguas de los bofedales del Silala, adelantó el Ministro de Defensa.
“(Estos trabajos) son pruebas que tenemos que mostrar en la demanda de cómo se ha utilizado ilegalmente a través de cañerías subterráneas aguas de territorio boliviano, para ser usadas en el lado chileno y los efectos que han producido”, afirmó Ferreira.
Además, se hará énfasis en los efectos negativos que causó la intervención del hombre en el uso de este recurso hídrico, en una zona donde el agua es el elemento más preciado para la vida animal y vegetal.
“En esa zona antes había una laguna y ahora no hay nada, además los comunarios del lugar emigraron por la sequía y eso no es sólo por fenómeno de El Niño, en gran medida eso es producto del uso irregular de estas aguas”, acotó.
A raíz de estos hechos recién descubiertos, la pasada semana el Gobierno, mediante Decreto Supremo 2760, creó el Consejo de Defensa de Manantiales del Silala y de Recursos Hídricos en Frontera, entidad que realizará la investigación necesaria para elaborar la demanda internacional.
Se trata de la extracción de aguas subterráneas pertenecientes a Bolivia, hecho que recién fue descubierto por las Fuerzas Armadas y se presume que, como este, existen otros puntos en la frontera donde también se extrajo o se extrae aún este recurso hídrico.
El titular de Defensa mostró a EL DIARIO imágenes de la inspección que realizaron efectivos del Ejército, en las que, efectivamente, se ven grandes tubos que están ya en desuso y abandonados. También se ven trabajos de perforación para obtener del subsuelo aguas subterráneas.
“Aquí está la cañería ¿la ve? Ya no está en uso y aquí están los pozos y esta es la planta que está a 800 metros (de la frontera) en Chile, que procesaba azufre”, explicó Ferreira, mientras mostraba a este medio las imágenes que son parte de un “Informe Confidencial”, resultado de la inspección del Ejército boliviano.
Asimismo, la autoridad reveló imágenes de contenedores de agua y las “mangueras” por donde se transportaba el agua a territorio chileno hasta la planta de azufre. “Los pozos están ahí todavía”, sostuvo.
“Si bien la patrulla ha encontrado que no está ya en uso –no está en uso porque antes allí había una laguna y ya no hay– en la zona de Anapa del Sapa”, afirmó la autoridad y subrayó que la intervención humana e ilegal afectó el medioambiente de la región. “Esa zona, que antes contaba con importante reservas de agua, ya no las tiene y está ahí como muestra de la acción irregular”.
UBICACIÓN
El trabajo de perforación de pozos para extraer aguas subterráneas está entre los hitos 53, 54 y 55, informó Ferreira y reiteró que estos trabajos fueron realizados a 80 metros de la línea fronteriza; pasando la misma, a una distancia de 800 metros, se halla la planta minera.
“Esto es lo que una patrulla de reconocimiento encontró”, afirmó el Ministro de Defensa y a continuación dio lectura a parte del informe, que corrobora el hecho: “Existencia de varios pozos de almacenamiento de agua construidas dentro del territorio boliviano que llevan agua hacia el sector de Chile, los mismos que causan efectos negativos sobre cosecha y lagos existentes en la región, provocando la actual escasez”.
Ese es el principal motivo por el cual “esta región, perteneciente al departamento de Oruro, se encuentra seca”. (Aparentemente, en alusión también a la desaparición del lago Poopó).
MÁS PRUEBAS
En ese marco, Ferreira comparte la presunción del vicecanciller Juan Carlos Alurralde, quien en anterior oportunidad afirmó que es muy probable que en varios puntos de la frontera con Chile existan trabajos de perforación de pozos para extraer aguas del subsuelo.
Es por eso que el Ministerio de Defensa, la Cancillería y el Ejército, a través del Instituto Geográfico Militar (IGM), realizarán más inspecciones en otras zonas de la región fronteriza para constatar con pruebas e imágenes si existen esas intervenciones del vecino país. “Es muy probable que exista trabajos similares”, afirmó.
Los resultados de esta inspección serán parte de las pruebas que presentará Bolivia en la demanda internacional que prepara por el uso ilegal de las aguas de los bofedales del Silala, adelantó el Ministro de Defensa.
“(Estos trabajos) son pruebas que tenemos que mostrar en la demanda de cómo se ha utilizado ilegalmente a través de cañerías subterráneas aguas de territorio boliviano, para ser usadas en el lado chileno y los efectos que han producido”, afirmó Ferreira.
Además, se hará énfasis en los efectos negativos que causó la intervención del hombre en el uso de este recurso hídrico, en una zona donde el agua es el elemento más preciado para la vida animal y vegetal.
“En esa zona antes había una laguna y ahora no hay nada, además los comunarios del lugar emigraron por la sequía y eso no es sólo por fenómeno de El Niño, en gran medida eso es producto del uso irregular de estas aguas”, acotó.
A raíz de estos hechos recién descubiertos, la pasada semana el Gobierno, mediante Decreto Supremo 2760, creó el Consejo de Defensa de Manantiales del Silala y de Recursos Hídricos en Frontera, entidad que realizará la investigación necesaria para elaborar la demanda internacional.
Aumenta aridez del desierto de Atacama, Chile se aferra al manantial del Silala
Un estudio científico divulgado este lunes por El Mercurio de Santiago, confirmó que las reservas de agua subterránea acumuladas durante casi 20.000 años en el desierto de Atacama están disminuyendo drásticamente en este territorio del norte de Chile que perteneció a Bolivia antes de la Guerra del Pacífico. La disminución de aquellas napas subterráneas agudiza la crisis de agua dulce en el país vecino, coincidiendo con el anuncio del Gobierno boliviano para exigir pagos compensatorios y la rectificación del cauce original del manantial del Silala, en el departamento de Potosí, que forma parte del mismo ecosistema del Atacama que es un gran desierto costero enclavado en la cordillera de Los Andes.
“Las reservas de agua del desierto de Atacama están llegando a su límite”, titula hoy el diario chileno en primera plana, dando cuenta de un informe elaborado por académicos de la Universidad Católica de Chile. “Las napas no se recargan a la velocidad que se está sacando el agua. Es como cuando uno tiene una cuenta corriente bancaria y está sacando más plata de la que tiene. Esa es una conducta que no es sostenible en el tiempo”, advirtió el paleocólogo Claudio La Torre, uno de los investigadores del proyecto. “La mayoría de las napas subterráneas se formaron hace milenios”, precisó La Torre. Según sus estimaciones, “probablemente el último gran evento de recarga tuvo lugar hace 17 mil años y posteriormente hubo períodos menores hace mil y 500 años”.
Por su parte el arqueólogo Calogero Santoro, que lidera el equipo investigador, describió tres ciclos diferenciados de uso de agua en Atacama. El primero, dijo, ocurrió cuando llegaron los primeros habitantes a la zona. “Había muchos más recursos, animales y plantas, pero hace unos 10 mil años se produjo un fuerte cambio climático y una transformación ecológica, haciendo que la pluviosidad disminuyera hasta los niveles actuales. Eso produjo una diáspora hacia la costa y el altiplano”. Durante los siguientes ocho milenios se produjo un período en que los habitantes se dedicaron a la caza y recolección. Pero todo eso cambió entre los 3 mil a 2 mil años antes del presente, cuando ocurrió lo que Santoro denomina un segundo pulso de agua, por un aumento de las precipitaciones, que permitió una reactivación vegetal, por lo que la gente retornó al desierto. “Si uno tuviera una imagen de Google de la época, en la zona interior de Tarapacá observaría canales de regadío, cultivos y arboledas por todos lados”. Pero esa bonanza fue temporal. El último ciclo benigno, de mucha menor magnitud, se produjo entre el siglo XVIII y XIX, también seguido por una severa disminución de las precipitaciones que se mantiene hasta hoy.
El gran Desierto Andino en la costa del Pacífico
El desierto de Atacama es el más árido del planeta. Es un lecho seco del mar que se habría originado en la era Cuaternaria paralelamente a los salares (Uyuni y Coipasa en Bolivia, Atacama en Chile y Hombre Muerto en Argentina) que forman parte de esta mega-región en la costa del Pacífico. Abarca una superficie aproximada de 105.000 kilómetros cuadrados sobre la franja norte de Chile, limitando con Perú, Bolivia y Argentina. Este desierto se formó como un fenómeno climatológico relacionado con la corriente de Humboldt (traslado de corrientes frías de la Antártida hacia el norte de la cordillera sudamericana hasta llegar a la Amazonia) propio de la cordillera de los Andes denominado “Efecto Fohen”, el cual “provoca que las nubes descarguen sus precipitaciones en una cara de la montaña en su ascenso vertical, por lo que, al sobrepasar la cordillera las nubes no poseen agua, generando así un desierto al bloquear por completo todas las precipitaciones posibles provenientes del Oeste”. Toda la humedad creada progresivamente por las brisas marinas se condensa a lo largo de las escarpadas laderas de la cordillera de la Costa que dan hacia el Pacífico, creando ecosistemas costeros altamente endémicos compuestos por cactus, suculentas y otros ejemplares de flora xerófila.
En el desierto de Atacama, una lluvia posible de ser medida —es decir, de 1 mm o más— puede tener lugar una vez cada 15 o 40 años —se han registrado periodos de hasta 400 años sin lluvias en su sector central—. Esta zona registró dos récords meteorológicos mundiales: Arica anotó el promedio anual de lluvias más bajo del mundo, alcanzando tan solo 0,5 mm; e Iquique registra la sequía más larga del mundo al contar 16 años sin una sola gota de lluvia.
Hasta antes de la Guerra del Pacífico que se produjo entre 1879 y 1884, el desierto de Atacama perteneció en gran proporción a Bolivia y en menor parte al Perú. Tras la Fundación de la República, Atacama fue una provincia del departamento de Potosí con su capital San Pedro de Atacama, colindante con la provincia Lípez, y en 1867 Melgarejo creó el departamento del Litoral son sus dos secciones provinciales: Cobija y San Pedro de Atacama. La parte peruana del desierto abarcaba Arica y Tarapacá.
La derrota del Pacífico le permitió a Chile apoderarse de este ecosistema marítimo-andino donde la escasez de agua dulce —recurso oculto en manantiales y lagunas al otro lado de la cordillera, en Bolivia— es compensada con ingentes riquezas minerales en yacimientos de Antofagasta, Calama, Mejillones, Chuquicamata, Loa y otros territorios uru-aymara-puquinas que pertenecían a Bolivia antes de la invasión chilena de 1879. Gracias a ello Chile es hoy uno de los principales exportadores mundiales de cobre, mineral explotado con agua dulce de Bolivia proveniente ilegalmente del Silala.
En el desierto de Atacama se halla también el observatorio astronómico natural más importante del planeta. Su altura respecto al nivel del mar, la escasa nubosidad, la casi inexistente humedad del aire y la lejana contaminación lumínica y radioeléctrica hacen que la visibilidad de su cielo nocturno sea muy nítida. Debido a esto, más de una docena de observatorios se ubica en este lugar como Paranal, el complejo astronómico más avanzado y poderoso del planeta; ALMA, el mayor proyecto astronómico del mundo; y La Silla, entre otros.
El desierto crece y amenaza a Santiago de Chile
El embalse La Paloma en la Cuarta Región Coquimbo, llegó a un nivel histórico de déficit sin precedentes como una continuidad del Desierto de Atacama más alá de su frontera natural. | Foto La Tercera
El embalse La Paloma en la Cuarta Región Coquimbo, llegó a un nivel histórico de déficit sin precedentes como una continuidad del Desierto de Atacama más alá de su frontera natural. | Foto La Tercera
El 8 de julio del pasado año 2015, el periódico chileno La Tercera informó que el desierto de Atacama está expandiendo su aridez más allá de su territorio natural, acercándose a la ciudad de Santiago, la capital de Chile. “El desierto de Atacama se encuentra a menos de mil kilómetros de Santiago, si se considera el norte de la ciudad de Copiapó como su frontera natural”, advierte el informe.
Según Francisco Ferrando, geógrafo de la Universidad de Chile, citado por La Tercera, el desierto de Atacama viene rompiendo su frontera natural que terminaba en el municipio minero de Copiapó, y se está expandiendo hacia la Cuarta Región afectando las tierras del puerto de Coquimbo. “La región sobrevive con apenas un 6% de la capacidad de agua embalsada”, informó La Tercera.
Algunas estimaciones apuntan a que el desierto está “avanzando” un kilómetro por año. Sin embargo, Pablo Sarricolea, geórafo de la U. de Chile, aclara que no es tan fácil determinarlo. “Hay muchas cifras preliminares. Hace un par de años se hablaba de 400 metros por año, pero no hay nada concreto”, dijo Pablo Sarricolea, otro de los investigadores.
El caso de la Región de Coquimbo ha demostrado que las actividades humanas propician el avance del desierto con el mal manejo del pastoreo, por ejemplo, que compacta el suelo y hace que cuando llueve la pérdida sea más rápida. Una gestión integral podría detener o ralentizar el avance.
“El desierto no es sólo ausencia de agua, sino que la pérdida total de condiciones de fertilidad de los suelos”, explica Sarricolea. En las regiones de Valparaíso y Metropolitana, más pobladas, los incendios se están transformando en el gran aliado de la desertificación. “Hay que poner atención a ellos y generar nuevas áreas protegidas, parques naturales o reservas, cosa que estas zonas no sean usadas productivamente y con ello disminuyen las posibilidades de que el suelo pierda su fertilidad”.
Silala: Agua o muerte para Chile
Chile demandará a Bolivia si éste país presenta a su vez una querella ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) por el uso de las aguas del río Silala, en la zona limítrofe, anunció este lunes la presidenta Michelle Bachelet.
“Chile va a contrademandar a Bolivia para resguardar sus derechos”, dijo hoy la presidenta Michelle Bachelet, tras reunirse con el canciller Heraldo Muñoz, donde se trató el anuncio oficial de Bolivia de iniciar una nueva demanda contra el Estado chileno en la Corte Internacional de Justicia de La Haya por el uso de las aguas del Silala.
Al parecer, la nueva ofensiva boliviana en La Haya afectará los intereses empresariales más poderosos de Chile que siguen beneficiándose con el desvío ilegal del Silala para el desarrollo de actividades mineras en la región de Atacama. El Gobierno chileno intenta hacer prevalecer una cláusula del Tratado de 1904 que le permitía acceder a esas aguas dentro el territorio boliviano para activar el tren de Antofagasta a Oruro. Chile desvirtuó esa cláusula canalizando el manantial hacia su territorio para usos ajenos a los previstos en el Tratado del 904.
Hace 98 años, el 23 de septiembre de 1908, y en el marco del Tratado de 1904, la Prefectura de Potosí otorgó la “concesión y consiguiente adjudicación del uso de las aguas que forman unas vertientes denominadas Siloli (Silala) existentes en la comprensión del Vicecantón Quetena de la provincia Sud Lipez de este departamento”.
La concesión del flujo de los manantiales fue otorgada a la empresa chilena “The Antofagasta (Chili) and Bolivian Railway” para abastecimiento de las locomotoras a vapor del ferrocarril. En dicha concesión se olvidó el detalle de especificar el monto que la empresa concesionaria debería pagar por su uso del agua, y si el pago debería ser mensual o anual. Así que hasta ahora los concesionarios no pagan ni un centavo por el uso de estas aguas.
A partir de los años cuarenta del pasado siglo XX, las locomotoras a vapor del ferrocarril chileno fueron sustituidas por máquinas a diesel, las cuales no requerían agua para funcionar. “Por tanto”, explicó el escritor bolivianista Cástulo Martínez, “la concesión terminaba en ese mismo momento; pero la empresa Railway, que ya no tenía derecho a seguir usando dichas aguas, las usó para venderla a consumidores chilenos de las ciudades aledañas, dando así un uso distinto al previsto en la concesión original”. Las poblaciones chilenas que se benefician con la aducción de los manantiales de Quetena son principalmente Calama, Chuquicamata y Antofagasta, dentro la región de Atacama.
“Antofagasta (Chili) and Bolivian Railway” cambió de razón social y actualmente es conocida como “Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia (FCAB)” y pertenece al grupo económico chileno Luksic (que vendió sus acciones el pasado año al inversor venezolano Carlos Gill, aparentemente a espaldas del Estado boliviano).
Andrónico Luksic, uno de los más grandes potentados chilenos ligado a capitales norteamericanos y asiáticos, con intereses agroindustriales en el oriente de Bolivia, se negó a pagar al Estado boliviano una deuda aproximada, según la Comisión de Política Internacional de la Cámara de Diputados, de 900 millones de dólares acumulados desde 1908 por el uso ilegal de las aguas del Silala, arguyendo que dicha fuente es un río internacional y no un manantial.
En 1997, durante el régimen de Sánchez de Lozada, la prefectura de Potosí decidió revertir esas aguas a dominio fiscal, en un proceso que culminó con la rescisión de un contrato con la empresa boliviana Ductec, que presionaba para cobrar en su favor la deuda chilena ($us 7 millones a partir de la concesión Ductec), “en un conflicto binacional que podría ser resuelto arbitralmente en el Tribunal de La Haya, si es que antes no surge algo más violento”, según advertimos en un artículo que publicamos en octubre del 2006.
“Las reservas de agua del desierto de Atacama están llegando a su límite”, titula hoy el diario chileno en primera plana, dando cuenta de un informe elaborado por académicos de la Universidad Católica de Chile. “Las napas no se recargan a la velocidad que se está sacando el agua. Es como cuando uno tiene una cuenta corriente bancaria y está sacando más plata de la que tiene. Esa es una conducta que no es sostenible en el tiempo”, advirtió el paleocólogo Claudio La Torre, uno de los investigadores del proyecto. “La mayoría de las napas subterráneas se formaron hace milenios”, precisó La Torre. Según sus estimaciones, “probablemente el último gran evento de recarga tuvo lugar hace 17 mil años y posteriormente hubo períodos menores hace mil y 500 años”.
Por su parte el arqueólogo Calogero Santoro, que lidera el equipo investigador, describió tres ciclos diferenciados de uso de agua en Atacama. El primero, dijo, ocurrió cuando llegaron los primeros habitantes a la zona. “Había muchos más recursos, animales y plantas, pero hace unos 10 mil años se produjo un fuerte cambio climático y una transformación ecológica, haciendo que la pluviosidad disminuyera hasta los niveles actuales. Eso produjo una diáspora hacia la costa y el altiplano”. Durante los siguientes ocho milenios se produjo un período en que los habitantes se dedicaron a la caza y recolección. Pero todo eso cambió entre los 3 mil a 2 mil años antes del presente, cuando ocurrió lo que Santoro denomina un segundo pulso de agua, por un aumento de las precipitaciones, que permitió una reactivación vegetal, por lo que la gente retornó al desierto. “Si uno tuviera una imagen de Google de la época, en la zona interior de Tarapacá observaría canales de regadío, cultivos y arboledas por todos lados”. Pero esa bonanza fue temporal. El último ciclo benigno, de mucha menor magnitud, se produjo entre el siglo XVIII y XIX, también seguido por una severa disminución de las precipitaciones que se mantiene hasta hoy.
El gran Desierto Andino en la costa del Pacífico
El desierto de Atacama es el más árido del planeta. Es un lecho seco del mar que se habría originado en la era Cuaternaria paralelamente a los salares (Uyuni y Coipasa en Bolivia, Atacama en Chile y Hombre Muerto en Argentina) que forman parte de esta mega-región en la costa del Pacífico. Abarca una superficie aproximada de 105.000 kilómetros cuadrados sobre la franja norte de Chile, limitando con Perú, Bolivia y Argentina. Este desierto se formó como un fenómeno climatológico relacionado con la corriente de Humboldt (traslado de corrientes frías de la Antártida hacia el norte de la cordillera sudamericana hasta llegar a la Amazonia) propio de la cordillera de los Andes denominado “Efecto Fohen”, el cual “provoca que las nubes descarguen sus precipitaciones en una cara de la montaña en su ascenso vertical, por lo que, al sobrepasar la cordillera las nubes no poseen agua, generando así un desierto al bloquear por completo todas las precipitaciones posibles provenientes del Oeste”. Toda la humedad creada progresivamente por las brisas marinas se condensa a lo largo de las escarpadas laderas de la cordillera de la Costa que dan hacia el Pacífico, creando ecosistemas costeros altamente endémicos compuestos por cactus, suculentas y otros ejemplares de flora xerófila.
En el desierto de Atacama, una lluvia posible de ser medida —es decir, de 1 mm o más— puede tener lugar una vez cada 15 o 40 años —se han registrado periodos de hasta 400 años sin lluvias en su sector central—. Esta zona registró dos récords meteorológicos mundiales: Arica anotó el promedio anual de lluvias más bajo del mundo, alcanzando tan solo 0,5 mm; e Iquique registra la sequía más larga del mundo al contar 16 años sin una sola gota de lluvia.
Hasta antes de la Guerra del Pacífico que se produjo entre 1879 y 1884, el desierto de Atacama perteneció en gran proporción a Bolivia y en menor parte al Perú. Tras la Fundación de la República, Atacama fue una provincia del departamento de Potosí con su capital San Pedro de Atacama, colindante con la provincia Lípez, y en 1867 Melgarejo creó el departamento del Litoral son sus dos secciones provinciales: Cobija y San Pedro de Atacama. La parte peruana del desierto abarcaba Arica y Tarapacá.
La derrota del Pacífico le permitió a Chile apoderarse de este ecosistema marítimo-andino donde la escasez de agua dulce —recurso oculto en manantiales y lagunas al otro lado de la cordillera, en Bolivia— es compensada con ingentes riquezas minerales en yacimientos de Antofagasta, Calama, Mejillones, Chuquicamata, Loa y otros territorios uru-aymara-puquinas que pertenecían a Bolivia antes de la invasión chilena de 1879. Gracias a ello Chile es hoy uno de los principales exportadores mundiales de cobre, mineral explotado con agua dulce de Bolivia proveniente ilegalmente del Silala.
En el desierto de Atacama se halla también el observatorio astronómico natural más importante del planeta. Su altura respecto al nivel del mar, la escasa nubosidad, la casi inexistente humedad del aire y la lejana contaminación lumínica y radioeléctrica hacen que la visibilidad de su cielo nocturno sea muy nítida. Debido a esto, más de una docena de observatorios se ubica en este lugar como Paranal, el complejo astronómico más avanzado y poderoso del planeta; ALMA, el mayor proyecto astronómico del mundo; y La Silla, entre otros.
El desierto crece y amenaza a Santiago de Chile
El embalse La Paloma en la Cuarta Región Coquimbo, llegó a un nivel histórico de déficit sin precedentes como una continuidad del Desierto de Atacama más alá de su frontera natural. | Foto La Tercera
El embalse La Paloma en la Cuarta Región Coquimbo, llegó a un nivel histórico de déficit sin precedentes como una continuidad del Desierto de Atacama más alá de su frontera natural. | Foto La Tercera
El 8 de julio del pasado año 2015, el periódico chileno La Tercera informó que el desierto de Atacama está expandiendo su aridez más allá de su territorio natural, acercándose a la ciudad de Santiago, la capital de Chile. “El desierto de Atacama se encuentra a menos de mil kilómetros de Santiago, si se considera el norte de la ciudad de Copiapó como su frontera natural”, advierte el informe.
Según Francisco Ferrando, geógrafo de la Universidad de Chile, citado por La Tercera, el desierto de Atacama viene rompiendo su frontera natural que terminaba en el municipio minero de Copiapó, y se está expandiendo hacia la Cuarta Región afectando las tierras del puerto de Coquimbo. “La región sobrevive con apenas un 6% de la capacidad de agua embalsada”, informó La Tercera.
Algunas estimaciones apuntan a que el desierto está “avanzando” un kilómetro por año. Sin embargo, Pablo Sarricolea, geórafo de la U. de Chile, aclara que no es tan fácil determinarlo. “Hay muchas cifras preliminares. Hace un par de años se hablaba de 400 metros por año, pero no hay nada concreto”, dijo Pablo Sarricolea, otro de los investigadores.
El caso de la Región de Coquimbo ha demostrado que las actividades humanas propician el avance del desierto con el mal manejo del pastoreo, por ejemplo, que compacta el suelo y hace que cuando llueve la pérdida sea más rápida. Una gestión integral podría detener o ralentizar el avance.
“El desierto no es sólo ausencia de agua, sino que la pérdida total de condiciones de fertilidad de los suelos”, explica Sarricolea. En las regiones de Valparaíso y Metropolitana, más pobladas, los incendios se están transformando en el gran aliado de la desertificación. “Hay que poner atención a ellos y generar nuevas áreas protegidas, parques naturales o reservas, cosa que estas zonas no sean usadas productivamente y con ello disminuyen las posibilidades de que el suelo pierda su fertilidad”.
Silala: Agua o muerte para Chile
Chile demandará a Bolivia si éste país presenta a su vez una querella ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) por el uso de las aguas del río Silala, en la zona limítrofe, anunció este lunes la presidenta Michelle Bachelet.
“Chile va a contrademandar a Bolivia para resguardar sus derechos”, dijo hoy la presidenta Michelle Bachelet, tras reunirse con el canciller Heraldo Muñoz, donde se trató el anuncio oficial de Bolivia de iniciar una nueva demanda contra el Estado chileno en la Corte Internacional de Justicia de La Haya por el uso de las aguas del Silala.
Al parecer, la nueva ofensiva boliviana en La Haya afectará los intereses empresariales más poderosos de Chile que siguen beneficiándose con el desvío ilegal del Silala para el desarrollo de actividades mineras en la región de Atacama. El Gobierno chileno intenta hacer prevalecer una cláusula del Tratado de 1904 que le permitía acceder a esas aguas dentro el territorio boliviano para activar el tren de Antofagasta a Oruro. Chile desvirtuó esa cláusula canalizando el manantial hacia su territorio para usos ajenos a los previstos en el Tratado del 904.
Hace 98 años, el 23 de septiembre de 1908, y en el marco del Tratado de 1904, la Prefectura de Potosí otorgó la “concesión y consiguiente adjudicación del uso de las aguas que forman unas vertientes denominadas Siloli (Silala) existentes en la comprensión del Vicecantón Quetena de la provincia Sud Lipez de este departamento”.
La concesión del flujo de los manantiales fue otorgada a la empresa chilena “The Antofagasta (Chili) and Bolivian Railway” para abastecimiento de las locomotoras a vapor del ferrocarril. En dicha concesión se olvidó el detalle de especificar el monto que la empresa concesionaria debería pagar por su uso del agua, y si el pago debería ser mensual o anual. Así que hasta ahora los concesionarios no pagan ni un centavo por el uso de estas aguas.
A partir de los años cuarenta del pasado siglo XX, las locomotoras a vapor del ferrocarril chileno fueron sustituidas por máquinas a diesel, las cuales no requerían agua para funcionar. “Por tanto”, explicó el escritor bolivianista Cástulo Martínez, “la concesión terminaba en ese mismo momento; pero la empresa Railway, que ya no tenía derecho a seguir usando dichas aguas, las usó para venderla a consumidores chilenos de las ciudades aledañas, dando así un uso distinto al previsto en la concesión original”. Las poblaciones chilenas que se benefician con la aducción de los manantiales de Quetena son principalmente Calama, Chuquicamata y Antofagasta, dentro la región de Atacama.
“Antofagasta (Chili) and Bolivian Railway” cambió de razón social y actualmente es conocida como “Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia (FCAB)” y pertenece al grupo económico chileno Luksic (que vendió sus acciones el pasado año al inversor venezolano Carlos Gill, aparentemente a espaldas del Estado boliviano).
Andrónico Luksic, uno de los más grandes potentados chilenos ligado a capitales norteamericanos y asiáticos, con intereses agroindustriales en el oriente de Bolivia, se negó a pagar al Estado boliviano una deuda aproximada, según la Comisión de Política Internacional de la Cámara de Diputados, de 900 millones de dólares acumulados desde 1908 por el uso ilegal de las aguas del Silala, arguyendo que dicha fuente es un río internacional y no un manantial.
En 1997, durante el régimen de Sánchez de Lozada, la prefectura de Potosí decidió revertir esas aguas a dominio fiscal, en un proceso que culminó con la rescisión de un contrato con la empresa boliviana Ductec, que presionaba para cobrar en su favor la deuda chilena ($us 7 millones a partir de la concesión Ductec), “en un conflicto binacional que podría ser resuelto arbitralmente en el Tribunal de La Haya, si es que antes no surge algo más violento”, según advertimos en un artículo que publicamos en octubre del 2006.
Sunday, May 15, 2016
Estudiantes editan periódico con temas sobre demanda marítima
Seis señoritas de la unidad educativa Naval Héroes del Pacífico expresan su interés por el periodismo.
En un agasajo que realizaron a los periodistas por su día, los estudiantes de secundaria de presentaron oficialmente la primera edición “La Frágata” que contiene temática relacionada a la demanda marítima y otros de interés estudiantil.
Son seis las señoritas que cursan la secundaria de la unidad educativa y desde corta edad ya tienen interés y empeño por escribir artículos, a modo de experimentar el trabajo del periodista y algunas de ellas incluso pensando en un futuro dedicarse a la rama de la comunicación, así lo manifestaron el viernes las estudiantes durante un agasajo que realizaron a los periodistas de diferentes medios de comunicación.
Las estudiantes que elaboraron el periódico estudiantes de circulación en su mismo establecimiento educativo son: Greiss León, Aylin Sánchez, Paola Valdivieso, Teresa Añez, Ariana Morales y Aylin Fernández. El fotógrafo es Francisco Montero. La directora es Carmen Ibañez impulsor del proyecto y encargada de Comunicación Social de la institución.
Al respecto el capitán de Navio Daen, Alex Luciano Segovia, director de la unidad educativa Naval Héroes del Pacífico, dijo que se conformó un club de periodismo al interior de establecimiento educativo.
“La idea es fomentar las capacidades profesionales, ellos ya van aprendiendo desde el colegio en las carreras que ellos desean. Este proyecto es auto sostenible”, declaró el director.
Afirmó que en los contenidos del periódico se refuerza principalmente la conciencia marítima, pero también se tratan otras temáticas que involucran a la adolescencia como el manejo de los residuos sólidos, el bullying, la buena alimentación, entre otros.
De ese modo, los estudiantes van alimentando su capacidad de creatividad y aprendizaje en diferentes ramas. Unos experimentando el periodismo desde su propia unidad educativa para en un futuro dedicarse al rubro y otros sólo por conocer la profesión.
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